(5/16/2011).- Santiago Paz López, Co-Gerente CEPICAFE - Director de Cooperativas sin Fronteras.
… Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar…
Las cifras de importación de café Comercio Justo de USA en el 2010 muestran un crecimiento del 1% con respecto al año 2009. Una situación parecida se presentó en el 2007. En los demás años el crecimiento fue superior a un dígito. El estancamiento puede verse como una situación normal en el crecimiento de la marca, o como el síntoma de un problema estructural cuya solución conllevará a la división del comercio justo, o a su refundación en el mejor de los casos.
La división del sello Fair Trade está sobre la mesa desde hace varios años, fue planteada por Tras Fair USA con los estándares de oro y plata del Comercio Justo.
En la coyuntura tenemos precios altos y volatilidad en el mercado. Hay organizaciones en una situación difícil por fijaciones a precios bajos, debido a la especulación y/o la presión de los importadores y financieras. Esto ha llevado al incumplimiento de contratos, – en Perú, con seguridad más de 100 contenedores de café -. Para las cooperativas, cumplir los contratos implica grandes pérdidas y posiblemente la quiebra, mientras que el incumplimiento condena a la descertificación. El desenlace será que algunas organizaciones quebrarán o se liquidarán antes de ser rematadas, los importadores perderán una parte. Sin embargo esto no resuelve nada, porque en el fondo, los problemas son otros:
- En el caso de FLO, las decisiones de las organizaciones de productores no se respetan. Al 2010, FLO involucra la participación de 878 organizaciones (493 corresponden a Latinoamérica, 257 a África y 128 de Asia). Casi un millar de organizaciones, nada pudieron hacer para impedir la certificación del oro. Antes también se les impuso el ingreso de las transnacionales. Si ahora Monsanto y sus productos transgénicos quiere ingresar al comercio justo, sería una apuesta perdida oponernos, porque FLO los va a certificar.
- Hemos creado una organización de la que perdimos el control, como si hubiéramos inventado una nave para que nos lleve a lo más alto, pero desde el inicio nos quitaron el timón, nos sacaron de la sala de comando. FLO es tan dependiente de las grandes empresas, que el cambio de rumbo ya no está ni siquiera en poder de los directivos de FLO. Depende de grandes empresas.
- FLO promueve la competencia desigual. Ha certificado a los grandes, en caso de Perú el más grande exportador tiene el registro 5497. Este exporta más de 24% del volumen nacional, mientras que todas las organizaciones juntas no llegan al 20%. Situación similar viven los pequeños importadores y tostadores.
- FLO está certificando a organizaciones promovidas por los grandes importadores en zonas donde ya hay organizaciones formadas y con certificado de FLO.
- Los grandes han captado a los productores con más capacidad de producción y mejores rendimientos, dejando a las cooperativas con los más pequeños y de menores rendimientos.
- No tenemos voceros en FLO, los pocos que entendían la dinámica del Comercio Justo y estaban comprometidos con sus principios han sido cambiados por nuevos profesionales que cumplen normas convenientemente cambiadas. Su “Nuevo Esquema de Productores de FLO”, destruye a las Organizaciones de Pequeños Productores y al Comercio Justo.
- El nombre de Comercio Justo se ha convertido en un negocio al que han ingresado las certificadoras de orgánico. Ahora en los contratos luego de Comercio Justo va la frase “certificado por”. Además los importadores y las cadenas de supermercados hablan de “pagar precios exactos” o “ayuda directa a la comunidad” confundiendo a los consumidores.
Las organizaciones de productores en el sistema se van dividiendo y caminan hacia su atomización. Las Organizaciones de Comercio Alternativo no han tenido una respuesta unificada. Cada uno por su lado, perderá. El consumidor se confunde en una diversidad de sellos y mensajes.
Y allí está nuestro sello, que representaba sólo a pequeños productores, la agricultura sostenible. Los consumidores creen que el sello representa su apoyo al fortalecimiento de organizaciones que buscan el desarrollo de su
región. ¿Te acuerdas del comercio: Económicamente rentable, Socialmente responsable y Ambientalmente Sostenible?. Eso ya fue.
Las Organizaciones de Comercio Alternativo, de participación brillante y decisiva en la fundación y promoción del comercio justo, saben que en estos años, con su trabajo han financiado a su competencia. Es más, aún ahora siguen prestando su buen nombre para promover el sello, para muestra basta mencionar a Gepa Fairtrade, Oxfam Fairtrade.
Tenemos que reconocer que hemos perdido la batalla dentro del comercio justo FLO. Hace mucho tiempo FLO tomó el camino equivocado, en lugar de ser el comercio alternativo, se acercó demasiado al comercio tradicional, jugando con sus mismas reglas. Fue un error histórico no definir quiénes y en función de quiénes toman las decisiones. Ahora se decide en función de Iniciativas y de las grandes empresas: ambos necesitan más dinero. Los primeros para pagar sus gastos de funcionamiento y los segundos para mejorar sus márgenes de operación.
Los intereses de los que deciden en FLO les impiden mirar a largo plazo y no van a renunciar a las ganancias inmediatas. Van a llevar al comercio justo a su destrucción. Se viene un Fairtrade “entre grandes”: grandes importadores y grandes productores, no pasará mucho tiempo hasta que el consumidor de cuenta de la nueva realidad y busque una alternativa mejor para apoyar el fortalecimiento de las organizaciones para que sean capaces de generar su propio desarrollo.
Sabemos la respuesta a preguntas como: ¿Qué hacemos dentro de un movimiento que ya no representa los intereses de los pequeños productores y en general de los pequeños actores del comercio justo?; ¿vale la pena seguir gastando energías en una causa perdida?. ¿Seremos capaces de juntarnos, unificar criterios y empezar nuevamente el camino?
Las circunstancias son difíciles por el lado de los productores y consumidores, sin embargo los precios altos, no nos impiden ver la responsabilidad histórica que tenemos en nuestras manos y no podemos eludir. El movimiento que se construyó con el esfuerzo de millones de personas alrededor del mundo (voluntarios, iglesias, estudiantes, políticos, intelectuales, etc.) debe refundarse.
Proponemos que esta reunión pueda ser en Perú, en coordinación con La Coordinadora Nacional de Comercio Justo. Busquemos una fecha y en una reunión lleguemos a concertar criterios para la refundación del Comercio Justo.
Perú, mayo de 2011














